Los datos son un fiel reflejo de la realidad del sector inmobiliario, de su buena salud y de las magníficas expectativas sobre su crecimiento y proyección: estamos ante un mercado fiable, seguro y solvente que se confirma nuevamente como uno de los pilares fundamentales de la economía, como uno de los motores básicos para el impulso del empleo y la riqueza económica del país.

Las cifras muestran que la demanda de vivienda de nueva construcción sigue creciendo a buen ritmo, tanto que supone ya más del doble de la oferta real disponible. Este hecho viene propiciado no solo por la buena marcha de la economía a escala supranacional, si no también por el cambio en los modelos de dirección y gestión de muchas promotoras y empresas inmobiliarias, que han reconducido sus esfuerzos hacia modelos de negocio mucho más sostenibles.

La inversión en bienes y patrimonio inmobiliario sigue siendo una de las opciones más atractivas para los ahorradores, que ven en este mercado una opción de futuro segura y saneada que les reportará beneficios sostenidos a lo largo del tiempo.